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Cabanyal 1641

Ciudad: Valencia (Pueblo del Cabanyal).

Fecha: de mayo a noviembre de 2015.

Disciplinas: Escultura participativa / Intervención en espacio público.

Técnica: Escultura. Cerámica y madera.

Medidas: 180 x 50 x 50 cm.

Autores: Daniel Tomàs Marquina y Pablo Martínez Caulín.

Breve descripción: El trabajo “Cabanyal 1641” presenta una recolección de las casas que van a ser expropiadas y derruidas en el Cabanyal, una de las luchas vecinales más fervientes que se está viviendo en Valencia desde hace más de una década. El nombre se debe a las 1651 viviendas expropiadas, y contando con que sólo 1 de cada 3 familias que serán reubicadas en pisos de nueva construcción, conformarían las 533 familias presentes en la escultura. Divididas en 53 casas unifamiliares y 240 viviendas que acogen a dos familias. Con ello construimos una escultura de 180 cm, relativa a escala 1:2000 cm a la longitud total de la Avenida tras la modificación propuesta por el PERI, Plan Especial de Reforma Interior, elaborado por AUMSA por encargo del Ayuntamiento. En la eterna confrontación entre la conservación del patrimonio o el desarrollo especulativo, este plan supone la destrucción de un conjunto histórico protegido de la ciudad, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1993.

A modo simbólico hemos realizado una escultura con estas casas expropiadas que se presentan en cubos de cerámica (con estilo de azulejo) en dos colores. La idea reside en la proclama: ¡Construye tu propio edificio puntero con un barrio histórico! en referencia al plan del derribo del Cabanyal y la posterior proyección especulativa de la avenida Blasco Ibáñez con la construcción de hoteles y edificios punteros. Construimos una forma de arquitectura in vitro con un barrio histórico, para ello nos hemos basado en el edificio “30 St Mary Axe” de Londres del arquitecto Norman Foster. El edificio, también conocido como “El pepinillo” o “falo de cristal” según distintas publicaciones en periódicos y revistas londinenses, representa una forma de arquitectura fractal, en espiral, que se torna símbolo de los poderes fácticos en los grandes centros financieros a nivel mundial. Usaremos entonces éste edificio como icono de la perpetuación del arquitecto en la humanidad y sociedades venideras, sin tener en cuenta un análisis en profundidad relativo a los derechos y deberes del autor con su entorno y comunidad, favoreciendo al peligroso concepto de globalidad. La creciente pérdida de lo local a favor de la homogeneización global en todos los procesos derivados de la construcción de un modelo de gestión y desarrollo urbano entorpece la participación ciudadana basada en el debate plural y el compromiso con un desarrollo económico asentado en las bases de lo local.

Es por ello que planteamos este juego, para darle un nuevo enfoque a esta problemática generada, y así proponer una lectura diferente de la misma. A la vez que adoptamos una posición clara, la conservación y rehabilitación del Cabanyal-Canyamelar supone una oportunidad para Valencia de poseer un Centro Histórico único en Europa que puede convertirse en un reclamo, a la vez que preservar su maltrecha identidad. Los beneficios a largo plazo pueden ser mucho más beneficiosos que los pretendidos por los intereses económicos del poder.

 

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