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Felicitat Líquida

Ciudad: Dénia
Fecha: 21 y 22 de octubre de 2014
Lugar / espacio: Hospital de Dénia
Disciplinas: Escultura participativa
Autores: Daniel Tomàs Marquina y Pablo Martíenz Caulín

Breve descripción: Intervención realizada en las salas de espera de Hemodiálisis y Oncología. Se situaron cuatro esculturas en distintos puntos de las salas de espera que reflejaban la construcción de una ciudad imaginaria, con patas. Una maraña de casas donde los pacientes metafóricamente habían construido sus vidas y cobijado sus sueños. Partiendo de este objeto proponíamos un juego de acción para que los espectadores participaran activamente derramando pintura sobre la escultura.

[…] Los pacientes nos comentan que la intervención les gusta más que otras que hay habitualmente. Pensamos que este tipo de acciones con adultos son mucho más directas, y la participación que se les pide a pacientes cuya situación es delicada, es demasiado agresiva. Con la intervención que hemos realizado, la implicación de la gente en mayor o menor medida dependía de cada uno de ellos y las ganas que tuviese de participar.
 Muchos pacientes nos invitan a volver, quieren que realicemos más intervenciones de este tipo, les ha entretenido mirarnos, elegir colores e incluso verterlos sobre la escultura ellos mismos.
Incluso los pacientes que se encontraban con una movilidad más reducida o con un tratamiento (en el caso de hemodiálisis) que les requería estar tumbados, al terminar, y levantarse se acercaban a observar la escultura de cerca o incluso a pedirnos una participación más activa derramando un vaso por encima.

-“Hoy con el tratamiento no me he echado ni la siesta”. La gente nos comenta que mientras otros días recurren a dormir o leer mientras esperan las horas que dura el tratamiento, esta vez se han quedado absortos en mirar cómo se iban generando las ondas de la pintura, cómo se iba derramando y como una escultura blanca tomaba vida con mucho colorido.

Al asociar mensajes positivos a cada color los pacientes no únicamente elegían un color, muchas veces lo asociaban a un estado de ánimo o a una vivencia personal.
Por ejemplo, muchos de ellos nos pedían que aportásemos a la escultura un poco de fantasía, con el color morado; o un poco de optimismo, con el color amarillo. Otro ejemplo asociado al azul, porque “he pasado toda mi vida en el mar” o el morado “soy colombaire y todas mis palomas llevan las alas pintadas de color morado”. El resultado de las intervenciones se tornaba en esculturas multicolores porque cada una de las personas que elegía o echaba un color era totalmente diferente a la otra, encerraba sus secretos, o sus ilusiones. De un objeto blanco, casi invisible en las salas del hospital, se iba construyendo otro lleno de colores, lleno de vida.[…]

Entrevista con AVALEM: https://avalem.wordpress.com/2015/01/06/felicidad-liquida-entrevista-con-daniel-tomas-marquina/

 

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